Historia

  Al iniciar la elaboración del historial de esta Cofradía, paradójicamente injusto sería hacerlo desde 1959, año en el que desfilan los pasos del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad de forma más semejante a la actual, con la presencia de veinticinco capuchinos alrededor del Santo Sepulcro.Y decimos que sería injusto, puesto que se obviaría la fe y devoción que gran parte del pueblo de Dalías ha profesado a ambas  imágenes desde siempre, expresadas cada Viernes Santo por la tarde, venerándolas en procesión por las calles de la localidad.Y así es como los mayores recuerdan las procesiones del Viernes Santo daliense hasta que se configurara la Cofradía (imágenes, trono, vestimenta, enseres,...) como se entiende actualmente.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS - LA COFRADÍA DE LA SOLEDAD EN EL SIGLO XIX

    Para remontarnos a los posibles orígenes de la Cofradía y la devoción por sus titulares, utilizamos como fuentes documentales básicas las siguientes: Historia de Dalías y de su antiguo término municipal de Francisco García Rubio, Historia de la Baja Alpujarra del Padre Tapia Garrido, La desamortización de Mendizábal en la provincia de Almería (1838-1849) de Mario J. Navarro Godoy, y las Ordenanzas Municipales de la Villa de Dalías, aparecidas en el Boletín Oficial de la Provincia de Almería el año 1886.

    Respecto a la incidencia de la desamortización de Mendizábal en la comarca constituida por la Vega de Adra y el Campo de Dalías, Navarro Godoy dice: “El municipio más destacado es Dalías; porque el número de corporaciones propietarias despojadas de bienes es el mayor de los detectados, ciñiéndonos a una sola población, en toda la provincia. Nada menos que diez instituciones del clero secular se ven afectadas por la desamortización: el beneficio curado, el beneficio segundo, la sacristía, la fábrica de la Iglesia, el Patronato de Felipe García Montañés, la ermita de S. Felipe y Santiago, la Hermandad del Santísimo, la de Ntra. Sra. del Rosario, la de la Soledad y la de las Ánimas.”

    Antes de proseguir, recordamos que la denominada desamortización de Mendizábal comenzó en 1836, y se suspendieron las ventas al llegar al poder los moderados en 1844. Y aunque en un principio su finalidad era “sacar lo que se pueda para amortizar el capital de la Deuda pública ... y crear una copiosa familia de propietarios en cuya existencia se apoye el triunfo completo de nuestras actuales instituciones” según palabras del propio Mendizábal, en esencia, la desamortización consistió en la incautación por el Estado de bienes raíces pertenecientes en su gran mayoría a la Iglesia y a los municipios. Estos bienes nacionalizados fueron luego vendidos en pública subasta y constituyeron una fracción sustancial de los ingresos del presupuesto.

    Ya conocemos de la existencia de nuestra Cofradía o hermandad en el primer tercio del siglo XIX. Pero, entonces, ¿cuándo se produjo su fundación?

Por ahora poco sabemos de ese asunto. Sin embargo, siguiendo a D. Paco y al Padre Tapia, pudiéramos ubicar su aparición después de 1750; ya que el primero, en su obra citada, páginas 111, 112 y 113, cita las siguientes instituciones religiosas con bienes propios para el cumplimiento de sus fines: fábricas de las iglesias, suerte del beneficio, Ntra. Sra. del Rosario, Stmo. Sacramento, Patronato y Obra Pía de Casar Huérfanas, Santos Patronos, S. Antonio de Padua, Ánimas Benditas y S. Sebastián. Tapia Garrido cita, además, los diezmos, los Escusados, las Primicias y el Voto de Santiago (1989; 359). Pudiera ser que entonces ya existiera la Cofradía de la Soledad; si bien no poseyera bienes materiales, por lo que no aparece en ninguno de los dos libros mencionados. Hasta que esto no se demuestre documentalmente, como ahora lo hacemos, consideraremos la fundación de la Cofradía de la Soledad y del Santo Sepulcro entre 1750 y 1836. Entonces poseía un bancal de diez celemines en tierra de riego en la Vega de Celín, arrendado en 80 reales; datos que aparecen en la página 205 del libro “Intervención de los Bienes del Clero”, que se encuentra en el Archivo Histórico de Almería, a cuya dirección le agradecemos las facilidades prestadas para la consulta de sus fuentes documentales.

    No sabemos si realmente esta desamortización ocasionó la desaparición o recesión de la Cofradía, hasta que las “Ordenanzas Municipales de la Villa de Dalías” de final del siglo pasado, dedica varios artículos a las festividades religiosas, y especial y particularmente, al Viernes Santo. Hay que destacar, precisamente, que son unas ordenanzas realizadas desde el Ayuntamiento para el mejor e idóneo desarrollo de la Semana Santa; quizás por el fervor y devoción como se vivía, su importancia, interés y seguimiento de la procesión, asistencia foránea,...

    El caso es que se prohibía en “Viernes Santo que la Iglesia y el pueblo celebra con su religiosidad, todo aquello que pueda dar margen a irreverencia o escándalos en cualquier sentido”. Ateniéndose el artículo 15 de las Ordenanzas, “la puerta del Templo estará espédita y no se permitirá la formación de corrillos delante de ella, que impiden entrar y salir a las personas que le visiten”. Tanto el artículo 17 como el 18 se centran más en la procesión del Viernes Santo: por un lado, señalando su recorrido, de acuerdo la autoridad local y la eclesiástica, o verificándose el establecido en años anteriores; y, por otro, prohibiendo el tránsito de carruajes por las calles de la población y el de las caballerías mientras dure la procesión.

    Lamentablemente, es de suponer que con los cambios de regímenes, conflictos sociales, económicos, políticos, culturales, etc. del primer tercio de este siglo XX, nuestra Cofradía del Santo Sepulcro y Ntra. Sra. de la Soledad volviera a vivir difíciles años hasta que a finales de la década de los 50, superados ya los complicados y traumáticos años de la post-guerra, decidieran un grupo de dalienses poner todo su empeño y fervor en el resurgimiento de la Cofradía del Viernes Santo, de los “negros”.
LA COFRADÍA EN EL SIGLO XX

    La Semana Santa de 1959 marca el inicio de la constitución, "desde la nada", de la Cofradía del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad.Entonces, las imágenes que desfilaron aquel Viernes Santo por Dalías eran un antiguo Sepulcro realizado por José Maldonado López; y la Virgen de los Dlorores, cedida para la ocasión por sus más fervientes y celosos devotos.

    Sin embargo, y gracias al constante e incansable trabajo y sacrificio de Antonio Rubio Bonachera, Justo Zabala Rubio, Guillermo Maldonado Villegas y Antonio Aranda Gómez, esta Cofradía pudo ir formándose, adquiriendo imágenes propias, tronos, vestimenta para la Soledad, túnicas, estandartes, vestiduras de romanos,...

    En 1960, la Cofradía estrena un nuevo Santo Sepulcro (el existente) adquirido en Madrid, y cuyo trono, al igual que el de la Virgen, fue realizado por Miguel Criado Villegas, de Celín.
    
    El número de capuchinos aumentó considerablemente este año gracias -principalmente- a la labor y tesón de los cuatro fundadores, en la realización de nuevos cofrades y búsqueda de fondos económicos a través de sorteos, loterías o donativos particulares; pero también, al cariño e interés que despertó esta Cofradía entre buena parte de vecinos de Dalías.

    Dos años después, la Cofradía conseguía uno de sus más importantes objetivos: la adquisición de la Imagen de Nuestra Señora de la Soledad, en Granada.

Durante la década de los 60, esta Cofradía se fue consolidando gracias a la raigambre alcanzada entre los dalienses, muy identificados con la Cofradía de “los negros” (denominación debida -como es claro suponer- al color de la indumentaria de sus capuchinos).

    En el llamado Sindicato de la Aguja, de la capital almeriense, se realizó la mayor parte de la vestimenta de la Virgen: manto, manguitos,...En Celín, Miguel Criado Villegas realizaba la Cruz Guía que abre el desfile procesional del Viernes Santo daliense; y, en Granada, se compraba la Imagen de Jesús Resucitado. Igualmente, se adquirieron los trajes de los romanos; y señal de apogeo de la Cofradía fueron las visitas de bandas de música de la Guardia Civil, Regulares, y Legionarios.

    Aproximadamente una década después, se produce el relevo en la Junta de Gobierno de la Cofradía del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad tras el intenso trabajo de los cofrades fundadores, que aportaron todos los enseres, vestimenta de la Virgen, tronos e imágenes hasta la configuración de la Junta de Gobierno que ha redactado estos nuevos Estatutos. José Criado Maldonado, José López Fuentes, José Figueredo Acién, Antonio Terrés Rubio, José Avalos y Rafael Arriola, toman el relevo, hacia 1970, manteniendo la Cofradía durante, al menos tres años, la consideración anterior heredada.

    Un pequeño grupo de personas, entre los que cabe destacar a Francisco Arévalo Padilla, Jesús Espinosa o Manuel Aguilera Linares, estuvo al frente de los desfiles procesionales de Semana Santa otros siete u ocho años, de modo aproximado.Durante este tiempo, y más concretamente, desde 1984 a 1986, con la intención de conservar la tradición de Semana Santa en Dalías, los encargados de los desfiles procesionales, y debido a la carestía económica que suponía llevarlos a hombros, se vieron obligados a colocarle ruedas, por vez primera, a los tronos; si bien la prolongada escalinata de la puerta principal de la iglesia dificultaba su salida.Con tal objeto, se probaron distintos mecanismos, como la construcción de una rampa con madera, o la colocación de anchas vigas de hierro.


    Después de casi dos décadas de apogeo de la Semana Santa en Dalías, y debido, principalmente, al esfuerzo necesario para su idóneo desarrollo, pasando por su elevado coste económico, las procesiones atraviesan uno de los peores momentos de su historia, al renunciar a su organización y montaje el último grupo de hombres encargados de su realización. Era el año 1987.

    Es entonces cuando un numeroso grupo de mujeres, animadas por Rosario Lirola Lirola, entre otras, da la voz de alarma; recorriendo el pueblo y sus instituciones en busca de ayuda para que no cayera en saco roto cuanto trabajo había costado proporcionar a Dalías la Semana Santa que se merecía.

    Entonces se realizan algunas mejoras en los tronos de la Cofradía. Así, por ejemplo, se logra proporcionarles un nuevo tapizado. Éste será el último año que los pasos del Viernes Santo sean portados por hombres que cobren por su trabajo. Al año siguiente, 1988, se consigue la ayuda de costaleros de la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, de la capital almeriense; garantizando el desfile procesional de la Cofradía de Dalías, y aportando a su Semana Santa un nuevo aliciente.

    Durante estos años, y hasta 1992, las noches del Jueves y Viernes Santo se han realizado conjuntamente; lo que ha imposibilitado el peculiar desarrollo de la Cofradía del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad.

HACIA EL SIGLO XXI

    Debido a que en 1993 partidarios de la Cofradía del Jueves Santo sugieren su interés por volver a la división de las cofradías dalienses, un grupo de jóvenes, animados por Rosario Lirola, constituyen una Junta de Gobierno provisional para la Cofradía del Viernes Santo. Su principal objetivo, reorganizar la Cofradía, se vio truncado meses más tarde con el incendio de la iglesia parroquial, que motivó la suspensión de los actos de “los negros” en Semana Santa de 1994; participando un numeroso grupo de cofrades en las tareas de rehabilitación del templo.

    No obstante, cuando se aproxima la colocación de la nueva techumbre y la vuelta de la Imagen del Stmo. Cristo de la Luz, ya restaurada, de Sevilla, la Junta de Gobierno de la Cofradía del Sto. Sepulcro y Ntra. Sra. de la Soledad define sus objetivos hasta Mayo de 1995: la captación del mayor número posible de cofrades; la redacción de unos nuevos Estatutos para la Cofradía que garanticen su reorganización y desarrollo; y la preparación de un buen programa de actos para Semana Santa de 1995.

    Y en este sentido se trabaja en el momento que la Asamblea de cofrades aprobara estos Estatutos. Entonces, actividades como la Concelebración Eucarística con motivo de la vuelta de la Soledad a la iglesia, el taller de confección de túnicas, grupo de limpieza y adecuación de los tronos, o la nueva cuadrilla de costaleros, garantizan el resurgimiento de una Cofradía en Dalías: la del Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad.

    Desde entonces, la Cofradía del Viernes Santo daliense ha conseguido otros logros, como la construcción de un nuevo trono para Ntra. Sra. de la Soledad (bendecido por el actual Párroco D. José Sánchez González en 1997) o la exposición permanente al culto de sus Imágenes Titulares, por primera vez en su historia, realizándose un retablo, colocado en Mayo de 2000 y bendecido el  año 2001. Realización acompañada por la restauración de la Imagen, la Caja y el trono del  Sto. Sepulcro. Objetivos que se han cumplido con muchísimo esfuerzo por parte de la Junta de Gobierno, siempre motivada por Rosario Lirola Lirola, verdadero motor  y dirigente de esta Cofradía.

   También es motivo de satisfacción para la Cofradía de Santo Sepulcro y Ntra. Sra. de la Soledad, la marcha procesional “Soledad de Dalías” compuesta por el músico y director jerezano Domingo Díaz Rodríguez, estrenada por su autor y la Banda Municipal de Música de Dalías  el 8 de Marzo de 1998 en la Iglesia Parroquial daliense.

   Entrado el siglo XXI pertenecen a la Cofradía 420 cofrades de todas las edades que procuran dar continuidad a la institución, manteniendo el fervor y la devoción por los sagrados Titulares, colaborando con la parroquia y perserverando en la manifestación pública de su fe cristiana.
  
José Gabriel Lirola Martín,  Ex -Hermano Mayor (1993-1999)

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